Hay algo que me revienta por dentro, y es ver cómo mi generación ha crecido sin saber lo que ha pasado en España hace nada. Y lo digo con orgullo: España, mi país, nuestro país, merece que se cuente su historia completa, no solo la que queda bonita en los libros del colegio.
Porque sí, nos enseñan cosas de hace siglos, nombres que ya ni recordamos, fechas que repetimos como loros. Pero cuando se trata de lo que ocurrió hace menos de diez años, ahí de repente todo se vuelve borroso. Silencios. Falta de verdades. Temas que se pasan por encima como si no importaran.
Y claro que importan.
Hubo un tiempo en España en el que la gente vivía con miedo. Un miedo real, de esos que te cambian la vida. Un miedo que marcó a miles de familias, que dejó cicatrices profundas, que todavía hoy se notan si sabes mirar. Pero a nosotros, a los jóvenes, nadie nos lo explica. Nadie nos cuenta qué pasó, ni por qué, ni cómo afectó a todo el país.
Y eso, molesta.
Porque si no conocemos esa parte de nuestra historia, ¿Cómo vamos a entender lo que somos hoy? ¿Cómo vamos a entender por qué España sigue arrastrando heridas que nadie se molesta en explicarnos?.
Y luego está el gobierno. Mucho discurso, mucha palabra bonita… pero explicar lo que de verdad pasó en España, eso ya no. Parece que hay temas que es mejor esconder, como si los jóvenes no pudiéramos soportar la verdad. Como si fuera más cómodo dejarnos en la ignorancia.
Pues no. Ya está bien.
España merece que su historia reciente se cuente con claridad. Merece que mi generación sepa lo que pasó, lo que se sufrió, lo que costó seguir adelante. Y si nadie nos lo quiere explicar, tendremos que empezar a buscarlo nosotros. Porque conocer la verdad no es peligroso. Lo peligroso es crecer sin ella.
Porque España no merece historias a medias: merece que conozcamos la verdad completa, porque también es nuestra.

No hay comentarios:
Publicar un comentario