sábado, 17 de enero de 2026

Tardes en el río

 

Mis tardes en el río eran lo mejor de los domingos. Sobre las cuatro, mi abuelo venía a buscarme y siempre me hacía ilusión, porque sabía que ese día iba a ser diferente. Íbamos a la casa de la bisabuela de mi amiga, que estaba en pleno campo y solo llegar ya se notaba ese olor a naturaleza que te despeja la cabeza.

Después de saludar a todos, nos íbamos al río. Íbamos mi amiga, su familia, mi abuelo y yo, como si fuéramos un pequeño equipo de exploradores. Siempre decíamos que en el río vivía un monstruo, y aunque sabíamos que era mentira, nos encantaba imaginárnoslo. A veces veíamos patos nadando súper tranquilos, otras veces peces que se movían rapidísimo. Y por el campo investigábamos todo: plantas, caminos, bichitos… cualquier cosa nos parecía una aventura.

Cuando volvíamos a la casa, mi amiga y yo nos poníamos a hacer “pócimas” con flores, agua y lo que encontráramos por ahí. Nos creíamos científicas o brujitas, no sé, pero nos lo pasábamos genial. Otras veces jugábamos con las gallinas, aunque a mí me daban un miedo horrible. Y si no, nos tocaba pelar maíz recién recogido.

Ya cuando se hacía de noche, sobre las ocho, tocaba despedirse. Pero mi abuelo siempre tenía un final perfecto para el día: llevarme al McDonald’s. Era como el broche de oro de nuestras tardes, nuestro pequeño ritual.

Esos domingos no sólo eran paseos o juegos, eran momentos que se sienten de verdad, de esos que te hacen sonreír incluso años después. Eran mi infancia, mi abuelo y un río que siempre será un pedacito de hogar.


6 comentarios:

  1. No hemos terminado, dejamos escapar los ciempiés con calcetines, los cocodrilos rosas y los cangrejos vestidos de sevillana. Tú ya eres mayor y no podrás verlos pero no te olvides que allí siguen, esperando a niños que los descubran...

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  2. Relatas, escribes y te explicas fantásticamente. Tienes muchísimo talento. Te aseguro y tu abuelo lo sabe, que he leído tus dos post con mucho cariño, pero... también analizándolo con bisturí. Lo haces genial. Por cierto Lucía (y sé que te agradará), se nota un montón la influencia de tu abuelo, al que sabes que quiero mucho. Un beso Lucía. MANEL

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    1. ¡Muchísimas gracias, Manel! Me alegra un montón que te haya gustado mucho mis posts. Un abrazo

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  3. Fantástica e interesante lectura. Sigue así, ¡ánimo!

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